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Parroquia Purisima Concepcion de Bétera

N O T I C I A S

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Estar con el Espíritu Santo o no, ¡mira la diferencia!

Breve reflexión del patriarca Ignacio IV Hazim de Constantinopla

Sin el Espíritu Santo:

Dios es un ser distante,
Cristo es un personaje del pasado,
el Evangelio es letra muerta,
la Iglesia es una simple organización,
la autoridad es dominación,
la misión es propaganda,
el culto es evocación,
el actuar cristiano es una moral de esclavos.

Pero con el Espíritu Santo y en el Espíritu Santo:

el Universo es elevado y suplica la venida del Reino de Dios,
la presencia de Cristo Resucitado es reconocida,
el Evangelio es vida y poder,
Iglesia significa comunión trinitaria,
la autoridad es un servicio que libera,
la misión, un Pentecostés,
la liturgia es memorial y anticipación del misterio,
el actuar humano se diviniza.


Seis mensajes equivocados que le mandas a tus hijos cada vez que faltáis a misa un domingo

1. Dios es importante, pero no tan importante.
Si Dios me encaja bien, magnífico, pero solo si me conviene. El fútbol, dormir o ...(pon aquí cualquier actividad)... son más importantes que hacer el esfuerzo de estar con Dios una hora a la semana.

2. Dios no quiere realmente decir lo que dice.
Sí, santificar las fiestas es un mandamiento de la Ley de Dios, pero... Dios no entiende lo atareado que estoy o cuántos hijos tengo o lo cansado que estoy, así que soy yo quien decide, según las circunstancias de mi vida, lo que Él quiere decir con ese mandamiento... y con todos los demás mandamientos. A nosotros nos corresponde seleccionar y elegir qué leyes de Dios queremos seguir.

3. La Iglesia no espera realmente de nosotros que aceptemos sus enseñanzas.
Sí, hay un mandamiento de la Iglesia de ir a misa los domingos, pero la Iglesia no comprende lo atareado que estoy o cuántos hijos tengo o lo cansado que estoy, así que soy yo quien decide, según las circunstancias de mi vida, lo que la Iglesia quiere decir realmente con ese precepto.

4. La misa va solo de mí y de lo que yo saco de ella.
Cuando vamos y venimos de misa según nuestro capricho, parecemos olvidar que ir a misa construye la comunidad eclesial. Tu parroquia puede necesitarte como lector, o para cantar en el coro, o para recoger la colecta. Ver a tu familia en la Iglesia podría ser justo la cosa que una persona anciana necesita para alegrar su solitario domingo. Hay muchas razones por las que somos una comunidad de fe y nos juntamos para rendir culto a Dios.

5. Cuando las cosas son difíciles o aburridas, no tengo que hacerlas.
Si no vamos a misa y le decimos a nuestros hijos que es porque la misa es “aburrida” o que “no sacamos nada de ella”, nuestros hijos aprenden que solo tenemos que hacer las cosas que son divertidas y emocionantes. Esto, sencillamente, no es verdad, ni en lo que concierne a la fe ni en lo que concierne a la vida diaria. La mayor parte de la gente no encuentra divertido ni emocionante pagar sus impuestos, pero aun así tenemos que hacerlo.

6. Dudamos de la Presencia Real de Jesucristo en la Eucaristía y de las gracias que recibimos comulgando.
Si crees realmente que Jesucristo está presente en la Eucaristía y que viene a nosotros cada domingo en misa, ¿qué te aparta de Él? ¿Por qué no querrías recibir las gracias que Él ha prometido por medio de este increíble regalo? Nuestro Catecismo nos enseña que “la Eucaristía es el corazón y la cumbre de la vida de la Iglesia, pues en ella Cristo asocia su Iglesia y todos sus miembros a su sacrificio de alabanza y acción de gracias ofrecido una vez por todas en la cruz a su Padre; por medio de este sacrificio derrama las gracias de la salvación sobre su Cuerpo, que es la Iglesia” (1407).

Última actualización el Viernes, 14 de Julio de 2017 15:26
 

COMENTARIOS DOMINICALES:

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Dar fruto

15 Domingo Ordinario

El que trabaja en la producción de objetos materiales puede ver inmediatamente el resultado de su trabajo. En cambio el agricultor tiene que esperar pacientemente. El trabajo de la formación y la cultura requiere la paciencia del agricultor. No es de extrañarse que Jesús, que utiliza la palabra para formar a sus oyentes, haya tomado tantas imágenes del mundo de la agricultura.  Su enseñanza sobre la venida del Reino de Dios, tan esperada, no sólo era difícil sino también peligrosa pues ponía en cuestión la organización social de su tiempo y el estilo de vida de las personas. Vinculaba además la venida del Reino a su propia actividad y persona, lo cual no parecía evidente, a pesar de los milagros que hacía.

No hay que extrañarse que Jesús, después de un cierto éxito, se sienta incomprendido y entre en crisis. Eso no le impide seguir anunciando la venida del Reino y enseñar que tendrá lugar a pesar de todos los obstáculos que Él mismo encuentra en su predicación. Las parábolas muestran la profunda convicción de que la verdad es capaz de abrirse paso, a pesar de las limitaciones del maestro y de los discípulos. También el sembrador sabe que muchas de las semillas se perderán, pero siembra con la esperanza de recoger un fruto abundante de aquellas que lleguen a germinar, crecer y madurar (Mt 13,1-23).

En buena parte la cosecha depende de la calidad de la simiente. En este caso la semilla es la palabra de Dios que es una fuerza de salvación para el creyente. Ella tiene en sí esa fecundidad comparable a la lluvia o la nieve con las que el profeta compara la Palabra de Dios (Is 55,10-11). Como ellas, la palabra hace un viaje de ida y vuelta, desde Dios al hombre y desde el hombre a Dios. La palabra de Dios es siempre eficaz y realiza aquello que Dios quiere.

Dios ha enviado su Palabra hecha carne el mundo. Jesús anunció a los hombres la Palabra de Dios y sólo regresó al Padre cuando había realizado la misión que le había sido encomendada. Jesús tiene palabras de vida eterna, que son capaces de nutrir la vida del hombre y ayudarle a dar un sentido a la existencia.

Animados por el ejemplo de Jesús los creyentes, y en particular los ministros de la palabra, siguen anunciando la Buena Noticia al mundo. La Palabra de Dios pone al descubierto nuestra interioridad y nos hace ver si somos hombres-camino por donde pasan todas las noticias sin dejar huella, personas pedregosas sin profundidad, seres de zarzas que ahogan en sí el bien y la verdad, o si por el contrario somos trigo limpio producido por la tierra buena.

¿Quiénes son tierra buena? Los que escuchan la palabra y la entienden. No basta pues escuchar la palabra. Hay que hacer el esfuerzo de entenderla, de penetrar en ella, de descubrir su sentido. Eso sólo es posible a fuerza de rumiar y meditar la palabra haciendo de ella el alimento de nuestra vida. En la Eucaristía la Iglesia nos alimenta en la mesa de la palabra y en la mesa del cuerpo y sangre de Cristo para que también nosotros produzcamos frutos de vida eterna.

 

Última actualización el Viernes, 14 de Julio de 2017 15:07
 

Comunidad

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HORARIO DE MISAS

TEMPLO PARROQUIAL:

LABORABLES Y VISPERAS DE FIESTA    20'00

DOMINGOS Y FESTIVOS:   11  Y 12

ADORACION EUCARISTICA

JUEVES 19'30 (de septiembre a junio)

SANTO ROSARIO

TODOS LOS DÍAS A LAS 19'30

CAPILLA COLEGIO DEL CARMEN:

DOMINGOS    9'00

ERMITA SAN JAIME (TORRE EN CONILL):

SÁBADOS.-   19'00

DOMINGOS.- 19'30

 

Última actualización el Jueves, 06 de Julio de 2017 15:42
 

REFLEXIONES

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Cardenal Antonio Cañizares

6 julio 2017


A menudo el hombre de hoy vive como si Dios no existiese e incluso se pone a sí mismo en lugar de Dios. El olvido de Dios, rico en misericordia, su desaparición del horizonte y el universo de la cultura dominante, que lo ignora o rechaza, es con muchísimo el peor mal que acecha a la humanidad de nuestro tiempo, su quiebra más profunda. Y esto no lo decimos los cristianos, ¡no lo estamos diciendo! Son análisis sociológicos, análisis políticos, análisis ideológicos los que sustituyen la confesión de la fe en Dios, único y solo necesario.

Esta tendencia de nuestro mundo, que pretende imponerse como cultura dominante, además de rechazar las leyes divinas y los principios morales, atenta abiertamente contra la familia: una guerra mundial contra la familia decía, hace unos días, el Papa Francisco. Y en la familia es donde está el futuro del hombre. De diversas formas, tal tendencia de nuestro mundo trata de amordazar la voz de Dios en el corazón de los hombres: 'Es una antigualla, eso es de otras civilizaciones. De la civilización y el desarrollo, no'.

Conocéis el mundo: quiere hacer de Dios el gran ausente de la cultura y en la conciencia de los pueblos. Los mismos cristianos vivimos como si Dios no existiese. Todo ello ha condicionado el siglo XX y está condicionando también el siglo XXI. Sobre todo, el siglo XX, marcado de forma particular por el misterio de la iniquidad: ahí están los genocidios y los holocaustos, los totalitarismos e intransigencias empecinadas que siguen marcando la realidad de este mundo nuestro en este nuevo siglo.

Estamos viviendo momentos complicados en el mundo, en nuestra sociedad. Con toda honestidad y con una fe viva, es preciso reconocer que estamos necesitados de la misericordia de Dios para reemprender el camino con esperanza. Estamos grandísimamente necesitados del testimonio y anuncio del Dios vivo y misericordioso. Esta es la cuestión esencial y necesitamos en tiempos de depresión y quiebra centrarnos en lo esencial. Y lo esencial es Dios, rico en misericordia, con rostro humano, que es la misericordia de Dios hecha carne. Y lo esencial es la experiencia, testimonio, anuncio e invocación constante y confiada de Dios misericordioso, revelado en el rostro humano y con entrañas de misericordia de su Hijo venido en carne, crucificado y resucitado de entre los muertos. Y la Sangre derramada por nosotros, para nuestra reconciliación. Esto es verdaderamente lo esencial.

La quiebra moral que atravesamos no es sino quiebra del hombre, quiebra de humanidad, de ese hombre que no se siente querido de Dios porque lo ignora. Para nosotros, para la situación que vivimos, para el mundo y para el hombre, sólo existe una fuente de esperanza –son palabras del Papa San Juan Pablo II–: la misericordia de Dios, que se ha manifestado tan grande para resucitar a su Hijo de entre los muertos y haciéndonos renacer por Él, con una esperanza viva e incorruptible.

Este es el gran anuncio de futuro para el mundo. De este anuncio que expresa confianza en el amor omnipotente de Dios para el hombre todo débil: no omnipotente, todo débil. En esa suprema debilidad es donde está la omnipotencia de Dios. Por eso tenemos necesidad, particularmente en nuestro tiempo, de reconocer esta necesidad. Es necesario que la invocación de la misericordia de Dios brote de lo profundo de los corazones, llenos de sufrimiento, de inquietudes y de incertidumbres, pero al mismo tiempo también, como una fuente inefable de esperanza dentro de ellos.

 

Última actualización el Jueves, 06 de Julio de 2017 15:31
 

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